Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

¿Qué se entiende por "caricias intimas"?

 

Es toda aquella expresión corporal, manifestada a través de los besos o por vía de las manos, que llega hasta áreas del cuerpo que se denominan íntimas.

   En la relación de pareja adolescente existe un grado de excitación sexual cuando la pareja entra en contacto corporal. Puede ser menor o mayor en ambos integrantes de la pareja o menor en uno y mayor en el otro. Todo dependerá de la aceptación o rechazo a la utilización de las caricias en general.

   El rechazo a las caricias, cualesquiera sean las razones, actúa como un agente inhibidor de la excitación sexual y, a su vez, la aceptación como un agente promotor.

   Al iniciarse un proceso de excitación sexual por vía de las caricias en zonas erógenas del cuerpo, de manera automática los impulsos generados desde esas zonas ponen en marcha todos los complicados mecanismos fisiológicos y psicológicos predispuestos por la naturaleza en los seres humanos para su reproducción.

   La excitación sexual en los adolescentes, por lo general, se produce a los pocos minutos del contacto corporal. Su alto grado de sensibilidad física y psicológica favorece que así ocurra.

   Persiste, sin embargo, aunque cada vez con menos fuerza, la discusión entre algunos especialistas - médicos sexólogos, psicólogos, psiquiatras y orientadores de adolescentes, entre otros -, respecto de si en la etapa de la adolescencia la caricia íntima puede ser aceptada como un mecanismo de liberación de la Iíbido, o sea del impulso sexual que es considerado como la raíz de las varias manifestaciones de la actividad psíquica. Sin embargo, tras tales discrepancias hay, indiscutiblemente, respetables puntos de vista religiosos e ideológicos que presionan o pesan sobre sus protagonistas.

   Se argumenta en favor, señalando que en tanto en la adolescencia las relaciones de pareja son carentes de formalidad y compromiso, las caricias íntimas, que pueden llevar al orgasmo, permiten a los adolescentes liberar la inmensa y para ellos muchas veces desconcertante carga de su potencial sexual por vía de una relación natural de contacto corporal indirecto, es decir, donde no están comprometidos directamente ni los órganos ni el sistema reproductor masculino y femenino.

   Se añade, además, que las caricias íntimas, por el hecho de efectuarse durante el contacto de la pareja de adolescentes, está acompañada de una fuerte carga emocional y psicológica positiva que involucra sentimientos y afectos mutuos.

   Entre los argumentos contra las caricias íntimas se indica que pueden ser lesivas para la integridad psicológica de los adolescentes puesto que afectarían sus mecanismos de autocontrol, los mismos que no sólo permiten la regulación a voluntad o inhibición de sus impulsos sexuales sino que toda una gama de otros impulsos, como el de la agresividad vinculado estrechamente a la rebeldía e indisciplina.

   Además, ésta liberación del sexo - se señala -, podría llegar a alterar en el adolescente su valoración de etapas superiores en la vida como el matrimonio y lo que él significa como consumación del amor.

   A los planteamientos anteriores se agregan aspectos de tipo moral y hasta estéticos.

   Como autor de este libro asumo responsablemente una equidistancia de los extremos que participan de las caricias intimas o que se oponen, señalando que siendo este tipo de caricias un hecho natural y consubstancial o inherente a la especie humana y una realidad que se da a diario en la relación de pareja adolescente, ningún argumento puede ser lo suficientemente válido para oponerse o evitar que así suceda.

   Y más que fomentar el uso de este tipo de mecanismos u oponerse a él hay que orientar a los adolescentes, expresándoles que la ocurrencia de estas caricias sólo es materia íntima de los integrantes de la pareja, los cuales en un acto de plena libertad y alcanzando la mayor sinceridad posible, deberán determinar si tales caricias les son aceptables o no, comprendiendo que todo exceso en el uso de los mecanismos del cuerpo no es bueno, pero que también todo impulso contenido puede dañar más que beneficiar.

   Es mi personal opinión que cada pareja adolescente en su relación debe actuar según decisiones propias. La experiencia que surja del hecho de llevar a la práctica tales decisiones, establecerá si, en el caso de las caricias intimas, es un mecanismo que beneficia o perjudica su relación.

   Si tú y tu pareja consideran que este mecanismo los acerca más, los lleva a mayores grados de comprensión, los libera biológicamente y esta liberación contribuye a un proceso de estabilización personal que se traduce en grados de mejor concentración en tus estudios o en tu trabajo, entonces no te niegues a emplearlo con la moderación que merecen todos los actos humanos, particularmente aquellos en que se está compartiendo con alguien.

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