Amor en la Adolescencia

Manuel Fuentes Wendling

¿Es normal que se produzcan cambios biológicos al iniciarse la

adolescencia y qué explicación científica tienen?

 

   Estos cambios son absolutamente normales. Forman parte del crecimiento y desarrollo tanto del hombre como de la mujer. Pero no es una norma rígida que ellos deban suceder a los 12 años en los hombres y a los 10 en las mujeres. Pueden acontecer un poco antes o algo después. Esos adelantos o atrasos también son normales y no deben preocupar. En esto, cada hombre o mujer posee su propio calendario biológico que establecerá el momento específico en que se inicien tales cambios.

   Sólo en casos muy particulares o aislados podrían haber algunas irregularidades. Por ejemplo, que una joven a los 16 años aún no tenga su primera menstruación. Sin constituir esto una situación compleja, es necesario consultar a un médico para establecer qué ha motivado tal anomalía.

   Desde el punto de vista científico, la explicación no es tan fácil. Pero intentaré hacerla lo más comprensible.

   Como todos los seres vivientes, los humanos nacen, se desarrollan, viven, se reproducen y mueren. Para la conservación de las especies - árboles, plantas, peces, insectos y animales en general -, la naturaleza proporcionó a los seres vivientes diversos mecanismos o sistemas para reproducirse.

   En los humanos, el hombre dispone de su propio sistema de reproducción llamado gónada masculina o testículo, donde se producen los espermatozoides.

   En las mujeres el sistema de reproducción se denomina gónada femenina u ovario, donde se producen los óvulos. El hombre posee dos testículos que le permiten expulsar más de 300 millones de espermatozoides en cada eyaculación. La mujer dispone de dos ovarios, que sólo producen un óvulo al mes. Cuando un solo espermatozoide logra llegar hasta el único óvulo y lo fecunda, es decir se unen, comienza la gestación de un nuevo ser. Esta gestación, como promedio universal, se lleva a cabo en la mujer durante nueve meses, al término de los cuales da nacimiento a un nuevo ser.

   Desde el momento que nacen, los seres humanos ya tienen su sistema de reproducción formado pero no totalmente desarrollado. También tienen las llamadas glándulas endocrinas. Estas son partes u órganos internos específicos del cuerpo que producen secreciones o sustancias muy particulares.

   El cuerpo humano está formado por millones de células. Sin embargo, las células que forman las glándulas endocrinas tienen una particularidad respecto de otras: producen hormonas.

   Por lo tanto, las hormonas son secreciones o sustancias producidas por las células de glándulas endocrinas. Estas secreciones o sustancias, es decir las hormonas, pasan a otras partes del cuerpo humano a través de la sangre para cumplir funciones o tareas muy específicas. Las hormonas actúan en muy pequeña cantidad y pueden tener como función o tarea regular el crecimiento de otras células del cuerpo o bien estimular a células de otras glándulas endocrinas con el fin de que secreten o produzcan sus propias sustancias.

   Los sistemas de reproducción del hombre y de la mujer son glándulas endocrinas y, en consecuencia, las células que forman algunas partes de los testículos y ovarios producen hormonas. A éstas se les llaman hormonas sexuales. Los testículos de los hombres producen hormonas andrógenas y los ovarios de las mujeres producen hormonas estrógenas.

   Pero existe otra glándula endocrina importante. Se trata de la hipófisis. Su tamaño no supera al de un poroto o frijol y está ubicada en la base del cráneo. Las células de esta glándula endocrina producen importantes hormonas para la vida del ser humano. Entre esas están:

   1.- La hormona que permite el crecimiento.

   2.- La hormona estimulante folicular o gonadotropina, cuya tarea o función es provocar en la mujer la formación del folículo de De Graaf del ovario, a partir del cual se produce la ovulación, y de los ductos o túbulos seminíferos del testículo en el hombre, en los que se producen los espermatozoides.

   3.- La hormona luteinizante, que regula la producción y liberación de estrógenos y progesterona por el ovario y de testosterona por el testículo.

   4.- La hormona prolactina que mantiene la secreción de estrógenos y progesterona por el ovario, estimula la producción de leche e influye en lo que se define como instinto materno.

   Como puedes apreciar, así como los testículos y los ovarios tienen una gran importancia en la producción de hormonas sexuales, la hipófisis también la tiene, ya que la producción de sus hormonas resulta indispensable en la reproducción de los seres humanos.

   Ubicado sobre la hipófisis se encuentra el hipotálamo. Podría decirse que el hipotálamo es un mecanismo o la llave de paso que regula y/o dosifica una serie de funciones en el cuerpo humano. En el caso específico de la hipófisis le regula y dosifica su producción de hormona estimulante folicular, ya antes mencionada y también llamada gonadotropina, y cuya importancia se ha detallado.

   Hasta los 12 años en el hombre y los 10 en la mujer, la cantidad de hormonas sexuales en la sangre es muy pequeña. Este bajo nivel de hormonas sexuales hace que el hipotálamo, en nuestros primeros años de vida, limite en la hipófisis la producción de hormona gonadotropina a una cantidad mínima. Al mantenerse bajo el nivel de gonadotropina los testículos y ovarios también liberan muy poca cantidad de hormonas sexuales. Por así decirlo, este equilibrio es mantenido en forma natural mientras se desarrollan las diversas partes del cuerpo humano.

   Pero la naturaleza ha dispuesto un límite para ese equilibrio. Y ese límite esta determinado por una específica edad en el hombre y en la mujer. También podría decirse que el hipotálamo cumple su función de no alterar ese equilibrio solamente hasta cierta cantidad de años.

   Así, a partir de los 12 años en el hombre y 10 en la mujer, el hipotálamo sufre una alteración y ajusta su control de la hipófisis, estimulándola a partir de ese momento a que produzca mayor cantidad de gonadotropina. Entonces aumenta en la sangre el nivel de esta trascendental hormona. Automáticamente comienzan a crecer los testículos en el hombre y los ovarios en la mujer predisponiéndola a su primera menstruación.

   El crecimiento de testículos y ovarios estimulado por la gonadotropina implica, a su vez, una mayor cantidad de células en el sistema de reproducción del hombre y la mujer, lo que significará que ahora más células producirán hormonas sexuales que continuarán estimulando la producción de gonadotropina. Es este un nuevo equilibrio donde las hormonas de un tipo estimularán a las de otro tipo en un perfecto y sincronizado circuito. Es, también, cuando ya está en marcha la madurez sexual. Así se inicia la pubertad que, como se ha señalado en una respuesta anterior, es la etapa de la vida en que el hombre y la mujer comienzan a tener la capacidad de procrear o reproducirse. Vienen también los cambios físicos que se han detallado y que hacen perceptible y visible que se ha dejado el período infantil y ya se es hombre o mujer con las condiciones para procrear.

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