Amistad, amor y sexualidad

Manuel Fuentes Wendling

Resumen: se ha extendido la esperanza de vida del ser humano asegurando su predominio como especie, pero los mecanismos de la sexualidad se conservan intactos en los individuos como si la especie estuviese aún en riesgo. Así, genéticamente, la adolescencia corresponde a la edad plena de 15 años, sobre una esperanza de vida de 30 años promedio. Y a esa edad de 15 años que, genéticamente es la mitad de la vida humana, nuestra especie sigue buscando instintivamente su conservación. Pero al prolongarse la vida, la edad genética de 15 años pasó a situarse  de la primera mitad al primer quinto de la actual existencia social de un individuo, generándose el conflicto entre los naturales instintos del joven y los frenos culturales que le imponen los adultos "sobrevivientes" a la edad límite de 30 años y con una esperanza de vida promedio que, en algunas sociedades, ya alcanza a los 80 años. Como resulta imposible someter la genética a la voluntad humana para contener la explosión de la sexualidad, se busca someter e inhibir en el individuo esta manifestación esencial, en este caso en el o la joven, por vía de normas sociales rigurosas, políticas públicas de prevención y no educativas y campañas insostenidas donde es lamentable el exceso de racionalidad - como si la sexualidad la presidiera - y la ausencia del reconocimiento al fuerte factor emocional  que, aunque circunstancial, siempre hay entre adolescentes que de la afectividad pasan a involucrarse en una relación sexual.

 

Índice

 

Introducción
 

Este breve ensayo tiene su origen en uno de las miles de correos electrónicos recibidos entre los años 2000 y 2002, formulando preguntas luego de fundarse el portal en internet www.pololeos.com , y publicarse en él mi libro en español "Amor en la adolescencia" y en sus versiones en idioma inglés y en portugués.

  La iniciativa, sin fines de lucro se mantiene ininterrumpidamente desde hace 10 años  para entregar ayuda a los jóvenes de habla hispana, inglesa y portuguesa, en tan complejo período de sus vidas y es al año 2010 el mayor sitio especializado en la web. Como fundadores actuaron profesionales de Chile, Alemania, Estados Unidos y Brasil.

 
      En julio de 2001 una joven de los Estados Unidos me escribió haciendo las siguientes preguntas:

   - ¿Cómo explicaría usted la amistad, el amor y la relación de pareja adolescente desde un punto de vista biológico y al margen de íconos románticos e idealistas?

   - ¿Por qué cree usted que la sexualidad adolescente es mirada por los adultos como un problema?"


      La respuesta que en la oportunidad envié fue breve y bien acogida.  Posteriormente consideré que el tema merecía más profundidad para su publicación en la web.
 
       Para dar  forma  y sentido a este texto, cuyo fin no es otro que contribuir al mejor conocimiento de la sexualidad de los jóvenes entre los mismos jóvenes y entre los jóvenes y adultos, realice vía correo electrónico una encuesta sobre sus conductas ante la sexualidad entre adolescentes que me escribían desde diversos países; sostuve un intenso intercambio de ideas directamente con sociólogos, psicólogos, psiquiatras, médicos, antropólogos, genetistas, orientadores educacionales y espirituales de diversas creencias e investigadores, durante viajes profesionales por América Latina, Europa y Asia, y a través de sus blogs o de correos electrónicos; y, finalmente, cuando ya la tecnología daba paso a las primeras redes  sociales en la web, sostuve intercambio de ideas en charlas y foros abiertos, multipersonales o bipersonales, con profesores y padres.

     Tanto su redacción como su presentación están pensadas en sus destinatarios, los y las jóvenes. También en padres, educadores y autoridades gubernamentales y congresistas. Por tanto, se ha procurado ser directo y simple en la terminología, a la vez que breve, dado el soporte utilizado – internet - y la no excesiva paciencia de los destinatarios para leer.

 
     En enero de 2010, una  revisión del texto original me permitió enriquecerlo con información actualizada y ajustar su redacción.
 
 Visión personal
 
     Dejo expresamente establecido que este texto resume un punto de vista personal y no compromete a otros integrantes, participantes o colaboradores de www.pololeos.com ni de sus versiones en inglés y portugués, ni a instituciones vinculadas a éstos
 
 Amor y amistad
 
     Pienso, en general, que la amistad, por una parte, y el amor de pareja, por otra, han estado presentes siempre entre los seres humanos desde que éstos impusieron su supremacía en el reino animal.

    Ambos son sentimientos que pueden expresarse en determinadas circunstancias y de diversas formas y obedecen a patrones de conducta preestablecidos que, en el caso de la amistad, se vincula con la sociabilidad (los seres humanos se agrupan en sociedades y forman culturas) y con el deseo sexual (en el caso del amor), un rasgo incorporado en nuestra genética.
 
La amistad
 
     La amistad no distingue género y puede establecerse entre una o más personas. Se ha cimentado siempre, a mi juicio, en la armonía de personalidades, mutuas conveniencias, afinidades y recíproca aceptación inteligente de nuestros humanos defectos y errores.
 
Protocolo no escrito
 
     La amistad es también, en mi opinión, un protocolo o acuerdo no escrito entre dos o más personas para ayudarse y para compartir. En su base, pienso, está la solidaridad en la vida de comunidad, un aspecto más que necesario para proteger la especie cuando el hombre luchaba por su supremacía en el mundo.
 
Funcionalidad
 
    La amistad es funcional a una variada cantidad de circunstancias y siempre consecuencia de alguna razón de identidad con los demás que participan de ella.
 
   Cuando desaparece tal identidad o estimulo, la amistad desaparece y la reemplaza un registro neutro de experiencias que sirven de modelo para la creación de similares procesos. Así y todo, la amistad puede recrearse si se restituyen los  estímulos que la originaron.
 
El amor
 
     El amor de pareja, independiente de la libre idealización que cada persona pueda darle desde su propia perspectiva cultural o en el marco de la sociedad donde se desenvuelve históricamente, tiene, en mi opinión, su base y fundamento en una conjunción e interacción bioquímica entre dos personas.
 
Amor y genética
 
    Esa conjunción bioquímica se inmersa en lo más profundo de la estructura genética de la especie humana y constituye la herramienta con la que ésta busca mantener su supremacía respecto de las demás especies. Es lo que, en términos generales, propone la Teoría Evolucionaria o síntesis evolutiva moderna, con cuyos conceptos me identifico.
 
 Mecanismo auxiliar
 
     El amor de pareja, por tanto, aparece como un mecanismo preestablecido auxiliar del instinto sexual. Está inserto en la genética humana. Por eso es trascendente y, la mayoría de las veces, está por sobre la razón.
 
Selección natural
 
     El amor de pareja al ser un mecanismo auxiliar del instinto sexual actúa para contribuir a la relación (selección natural) entre los seres humanos de genero diferente.
 
    Solo en casos de alteraciones en los cromosomas sexuales y como consecuencia de los trastornos y desorientación que tal situación provoca, puede surgir una expresión de amor entre individuos que, en apariencia física, aparecen como del mismo género.
 
Instinto sexual
 
    Tras el amor de pareja está el instinto sexual y una lógica evolucionaria (o proceso de evolución natural de los seres humanos) que hizo la selección de tal deseo, y que en la práctica se expresa inicialmente por un mutuo reconocimiento, percepción, evaluación y aceptación personal.  
 
     Sigue con un proceso de intercambio de códigos extraverbales (movimientos y gestos) y sonidos y, desde que el ser humano aprendió a hablar, verbales (expresiones de voz).
 
     Se extiende en un etapa de intercambio de experiencias y búsqueda de afinidades, y culmina en la exploración y estimulación físicas y el descubrimiento de la sexualidad compartida.
 
Relaciones adolescentes
 
     Por lo anterior creo que la relación de pareja en los adolescentes tiene plena legitimidad y ésta se extiende a su sexualidad.

Como dice A. Fischer:

   "El deseo sexual es un rasgo que aparece en las personas sin necesidad de enseñarse, aprenderse o imitarse. Está incorporado en nuestro genoma, y fue seleccionado porque es un instinto que permite transmitir los genes a la siguiente generación, hecho indispensable para no desaparecer como especie del reino animal. Ese es un rasgo genético de los seres humanos, sin perjuicio de las variaciones de formas y costumbres con que ese deseo sexual se manifiesta en conductas en las distintas culturas".

 

(A. Fischer A. "Evolución. El nuevo paradigma". Editorial Universitaria. Santiago, Chile. Año 2001).

 
Sexualidad en la adolescencia
 
   La sexualidad adolescente se presenta como un problema luego que el ser humano, como consecuencia de la investigación y descubrimientos de la ciencia, modificó y amplió su sobrevivencia, pero inevitablemente debió conservar inalterables los períodos de su maduración sexual impresos en los códigos genéticos.
 
Mandato ancestral
 

     El término adolescencia se considera referido al período de los seres humanos entre su pubertad, y la etapa cuando ya están en condiciones de reproducirse y avanzan hacia su condición de adulto social  según la siguiente descripción:

"La adolescencia es un fenómeno biológico, cultural y social, por lo tanto sus límites no se asocian solamente a características físicas".

     Pero esta afirmación, universalmente aceptada y utilizada en diversos trabajos de investigación sin que se determine autoría específica pero que sintetiza, en alguna forma, los que se entendería como adolescencia ¿no estará contraviniendo la naturaleza propia del ser humano?

 
     Hoy, al Igual como ocurría hace miles de años, en la denominada adolescencia los seres humanos ya tienen plenamente activos los mecanismos para la reproducción. Esta es una condición genética ancestral que predispone al individuo para cumplir con el mandato natural de conservar su especie, una especie que, por su condición primitiva, en sus orígenes no superaba los 25 o menos años de vida como promedio.
 
Genoma y deseo sexual
 
  

     Por tanto si como señala A. Fischer, el deseo sexual está incorporado en nuestro genoma y fue seleccionado porque es un instinto destinado a evitar desaparecer como especie del reino animal, me resulta válido hacer la siguiente afirmación:

Al extenderse la esperanza de vida el predominio humano se ha asegurado, pero los mecanismos de la sexualidad se conservan intactos en los individuos como si la especie estuviese aún en riesgo.

 

     Lo que encierra la anterior afirmación si bien resulta a todas luces evidente, es un factor  que no se ha tenido en consideración al momento de tratar los temas vinculados a la juventud, particularmente aquellos derivados de la sexualidad, y tal desconsideración conlleva apreciaciones distorsionadas y, en consecuencia, formas de enfrentarlos - principalmente políticas públicas - no adecuadas que se estrellan contra la configuración natural de los individuos.

     Diversas agencias mundiales miden la esperanza de vida al nacer, generando diversos mapas que la grafican.  La Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA World Factbook, 2009) muestra que de 224 naciones y territorios, en primer lugar se encuentra con mayor esperanza de vida Macao, con un índice de 84,3 años y en el último, con la menor esperanza, está Angola, con 38,2 años.

     Comparativamente, los antecedentes disponibles señalan que el promedio de esperanza de vida en la Grecia Clásica era de 28 años, el de Norteamérica Precolombina entre 25 y 30 y el de inicios del siglo pasado, 30 a 45 años.

     Por tanto, y siguiendo el pensamiento de A. Fischer, si los mecanismos genéticos de la sexualidad en el ser humano se encuentran intactos, no modificados, el período categorizado biológicamente como adolescencia, 9/10 a 17/18 años, correspondería a la edad plena promedio de 15 años en que la especie busca instintivamente su conservación, es decir a mitad de su vida.

     Pero al prolongarse la vida humana, la edad genética de 15 años pasa a situarse  en el primer quinto de la que bien podría definirse como existencia social de un individuo, generándose el conflicto entre los naturales instintos del joven y los frenos culturales que le imponen los adultos "sobrevivientes" o que superaron la edad límite de 30 años. 
Extensión de la vida
 
   Se tienen, entonces, como realidad que al ampliarse el horizonte de vida humano por sobre los 80 años (en las naciones desarrolladas), la sociedad moderna en vez de entregar una educación apropiada sobre la sexualidad y el amor, para que cada adolescente enfrente y administre más responsablemente la etapa que vive, optó por la coerción bajo diversas formas, en un equívoco esfuerzo para tratar de inhibir en ellos el impulso vital de procrearse.
 
La contracepción
 
     Pero como el instinto de la sexualidad no puede detenerse ni en los adolescentes ni en los adultos, la ciencia médica buscó el recurso de bloquear sus consecuencias - la procreación - a partir de la contracepción en sus diversas formas, un paso que cada vez adquiere mayor consistencia en las sociedades occidentales.
 
Responsabilidad materno-paterna
 
    Es necesario reconocer que aunque el mandato de la naturaleza de procrearse está en la genética de cada joven, la complejidad de la vida moderna consecuencia de la extensión de la vida humana obliga a asumir con plena responsabilidad la función paterno-materna, cualquiera sea la sociedad en que se viva en el mundo, constituyendo una obligación de los estados y sus autoridades informar, orientar y guiar a los adolescentes desde su infancia, a enfrentar la para ellos difícil etapa de ser mujeres u hombres en condición de ejercer el acto de procrear y convertirse en madres o padres.
 
Ejercicios preparatorios
 
   Por eso es que el conjunto de circunstancias genéticas, sociológicas e históricas, han convertido las relaciones de pareja de los adolescentes, una institución no reconocida en las actuales sociedades nacionales, en ejercicios preparatorios para enfrentar una futura relación/compromiso de pareja formal adulta.
 
Adultos responsables
 
     El supuesto teórico es que el o la joven, debe entender que a fin de cumplir la orden natural de procrearse, inserta en su genoma, tiene que llegar a la edad de adulto(a) con los instrumentos sociales (formación personal y habilidades laborales para alcanzar la satisfacción de sus necesidades económicas y materiales) suficientes como para asumir de manera responsable su tarea de madre o padre.
 
     Y aquí aparece el concepto adulto(a) cuya definición idiomática (Real Academia Española - Diccionario de la Lengua Española - 22a. Edición) es aquel que ha "Llegado a su mayor crecimiento o desarrollo. Persona adulta. Animal adulto".
 
    Sin embargo, como señala una ficha académica sobre Andragogía  de la Universidad Autónoma de México: "En el presente no ha existido acuerdo entre todos los estudiosos del tema para definir al adulto y asignarles las edades correspondientes a sus diferentes etapas vitales".

      En este contexto irrumpe el Dr. Miguel Ángel Núñez, académico de la Facultad de Teología, Universidad Linda Vista, Chiapas, México. En un artículo publicado en internet (17/03/2010) “Adolescencia, historia del mito”, afirma que la adolescencia como concepto “…es, en muchos sentidos, un invento de la modernidad que creó un proceso de transición donde antes no había nada más que niñez, juventud y edad adulta”. Y agrega, que En los primeros años del siglo pasado, la adolescencia era considerada un breve tiempo entre la niñez y las responsabilidades de la vida adulta. La mayoría de los jóvenes no accedían a la educación superior, sino que a temprana edad ingresaban al mundo laboral”.

     Con cierta timidez, la enciclopedia virtual Wikipedia aventura para el concepto adulto una definición genérica derivada de la biología : "El término hace referencia a un organismo a partir de la edad que alcanza la capacidad de reproducirse".

     No habiendo acuerdo en definir cuando un (una) joven pasa a ser adulto (a)  es menester enfocar el tema conforme la realidad en la primera década del siglo XXI que no es radicalmente diferente de la vivida en las últimas décadas del siglo XX, es decir, hacer ver a a los jóvenes la responsabilidad que implica la sexualidad.

 
     Pero el cómo debe hacerse entender tal responsabilidad, el cuando debe hacerse y el quién debe hacerlo, definitivamente son elementos no resueltos ni a través de los sistema de educación ni por la vía de la preparación de los padres. Tampoco es materia que preocupe mayormente a las Secretaría de Educación ni menos a las correspondientes comisiones o comités de los Parlamentos.
 
     Finalmente, padres y madres, ya entrada la primera década del actual milenio simplemente no saben qué hacer ante el desafío de enseñar a sus hijos o hijas lo que nadie les enseñó a ellos y ellas. El único paso que tímidamente dan algunos es sugerir el uso de preservativo.
 
     En medio de esta falta de respuestas de las sociedades y de padres y madres al desafío de la sexualidad de sus hijos adolescentes, un verdadero bombardeo publicitario/comercial e informativo de farándula o de entretenimiento, se ha apoderado de los medios de comunicación que, apelando con desenfado a conceptos de eroticidad y exaltación de la voluptuosidad  femenina o masculina, busca provocar atención en nuevos productos y modas o aumentar los rating de sintonía o de venta, sumándose, además, la pornografía expuesta en cientos de sitios web de libre acceso.
 
    Si bien el blanco principal de esa eroticidad mediática  son los adultos jóvenes y adultos con recursos económicos, los  adolescentes, por lo general sin mayor poder adquisitivo, terminan también envueltos en esta vorágine que compromete la estabilidad de su comportamiento emocional y sexual.
 
La procreación
 
   Sólo los adultos que logran entender  lo que es y significa la procreación de la especie humana, particularmente  quienes ejercen los roles de padres, profesores o guías escolares,  están capacitados para entender, en alguna forma, las relaciones de pareja en la adolescencia y el comportamiento sexual implícito en las mismas
 
Choque de rasgos
 
    La condición de "responsabilidad sexual" exigida a los jóvenes se sitúa en el contexto de los rasgos de carácter cultural del ser humano y se convierte en un código de conducta que provoca en los adolescentes desorientación porque choca con sus rasgos de carácter biológico.
 
El si natural y el no social
 
    Ocurre, entonces, que mientras su entorno cultural (la sociedad donde vive) le dice a un joven que no debe tener relaciones sexuales con su pareja adolescente, ese mismo adolescente y su pareja sienten, en algún momento, el mandato natural de procrearse, expresado en estados progresivos de mutua excitación sexual que pueden ser incontenibles.
 
Tema de preocupación
   
     La sexualidad adolescente vinculada a los sentimientos de amor que nacen en este período de la vida humana debe ser preocupación de todos los líderes de organizaciones internacionales y de las naciones, de los investigadores de diversas disciplinas y de las autoridades  educacionales, entre otros actores, porque ya es un hecho comprobado que la adolescencia (particularmente en las niñas) se está adelantando en las naciones desarrolladas o en aquellas que están en vías de convertirse en tales, como consecuencia de alteraciones hormonales generadas por cambios en su dieta o por alteraciones en los alimentos. Tal situación traerá como consecuencia, inevitablemente, una mayor cantidad de adolescentes convertidas en madres solteras y padres en la misma condición, con el consiguiente impacto social.
 
 

Manuel Fuentes Wendling. Es periodista, escritor e investigador social. Ha escrito 16 libros sobre historia, investigación política, arte y orientación personal, incluyendo "Amor en la Adolescencia". Este ensayo sobre la amistad, el amor y la sexualidad, escrito en 2002 y revisado en enero de 2010, es, además de una perspectiva para mejor entender a los jóvenes, una contribución a la Teoría Evolucionaria o Síntesis Evolutiva Moderna, particularmente en lo que se refiere a la adolescencia.

 

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