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Visión personal
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Dejo expresamente establecido que este
texto resume un punto de vista personal y no compromete a otros integrantes, participantes o colaboradores de
www.pololeos.com ni de sus versiones en
inglés y portugués, ni a instituciones vinculadas a
éstos
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Amor y amistad
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Pienso, en general, que la amistad, por una parte, y el amor de pareja, por otra, han estado presentes siempre entre los seres humanos desde que éstos impusieron su supremacía en el reino animal.
Ambos son sentimientos que pueden expresarse en determinadas circunstancias y de diversas formas y obedecen a patrones de conducta preestablecidos que, en el caso de la amistad, se vincula con la sociabilidad (los seres humanos se agrupan en sociedades y forman culturas) y con el deseo sexual (en el caso del amor), un rasgo incorporado en nuestra genética.
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La amistad
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La amistad no distingue género y puede establecerse entre una o más personas. Se ha cimentado siempre,
a mi juicio, en la armonía de personalidades, mutuas conveniencias, afinidades y recíproca aceptación
inteligente de nuestros humanos defectos y errores.
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Protocolo no escrito
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La amistad es también, en mi opinión, un protocolo o acuerdo no escrito entre dos o más personas para ayudarse y para compartir. En su base, pienso, está la solidaridad en la vida de comunidad, un aspecto más que necesario para proteger la especie cuando el hombre luchaba por su supremacía en el mundo.
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Funcionalidad
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La amistad es funcional a una variada cantidad de circunstancias y siempre consecuencia de alguna razón de identidad con los demás que participan de ella.
Cuando desaparece tal identidad o
estimulo, la amistad desaparece y la reemplaza un registro neutro de experiencias que sirven de modelo para la
creación de similares procesos.
Así y todo, la amistad puede recrearse si se
restituyen los estímulos que la
originaron.
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El amor
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El amor de pareja, independiente de la libre idealización que cada persona pueda darle desde su propia perspectiva cultural o en el marco de la sociedad donde se desenvuelve
históricamente, tiene, en mi opinión, su base y fundamento en una conjunción e interacción bioquímica entre dos personas.
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Amor y genética
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Esa conjunción bioquímica se
inmersa en lo más profundo de la estructura genética de la especie humana y constituye la herramienta con la que ésta busca mantener su supremacía respecto de las demás especies. Es lo que, en términos generales, propone la
Teoría Evolucionaria o
síntesis evolutiva moderna, con cuyos conceptos me identifico.
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Mecanismo auxiliar
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El amor de pareja, por tanto, aparece como un mecanismo preestablecido auxiliar del instinto sexual. Está inserto en la genética humana. Por eso es trascendente y, la mayoría de las veces, está por sobre la razón.
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Selección natural
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El amor de pareja al ser un mecanismo auxiliar del instinto sexual
actúa para contribuir a la relación (selección natural) entre los seres humanos de genero diferente.
Solo en casos de alteraciones en los cromosomas sexuales y como consecuencia de los trastornos y desorientación que tal situación provoca, puede surgir una expresión de amor entre individuos que, en apariencia física, aparecen como del mismo género.
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Instinto sexual
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Tras el amor de pareja está el instinto sexual y una lógica evolucionaria (o proceso de evolución natural de los seres humanos) que hizo la selección de tal deseo, y que en la práctica se expresa inicialmente por un mutuo reconocimiento, percepción, evaluación y aceptación personal.
Sigue con un proceso de intercambio de códigos extraverbales (movimientos y gestos) y sonidos y, desde que el ser humano aprendió a hablar, verbales (expresiones de voz).
Se extiende en un etapa de intercambio de experiencias y búsqueda de afinidades, y culmina en la exploración y estimulación físicas y el descubrimiento de la sexualidad compartida.
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Relaciones adolescentes
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Por lo anterior creo que la relación de pareja en los adolescentes tiene plena legitimidad y ésta se extiende a su sexualidad.
Como dice A.
Fischer:
"El deseo
sexual es un rasgo que aparece en las personas
sin necesidad de enseñarse, aprenderse o
imitarse. Está incorporado en nuestro genoma, y
fue seleccionado porque es un instinto que
permite transmitir los genes a la siguiente
generación, hecho indispensable para no
desaparecer como especie del reino animal. Ese
es un rasgo genético de los seres humanos, sin
perjuicio de las variaciones de formas y
costumbres con que ese deseo sexual se
manifiesta en conductas en las distintas
culturas".
(A. Fischer A.
"Evolución. El nuevo paradigma". Editorial
Universitaria. Santiago, Chile. Año 2001).
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Sexualidad en la adolescencia
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La sexualidad adolescente se presenta como un problema
luego que el ser humano, como consecuencia de la
investigación y descubrimientos de la ciencia, modificó y amplió su sobrevivencia,
pero inevitablemente debió conservar inalterables
los períodos de su maduración sexual impresos en los códigos genéticos.
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Mandato ancestral
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El término
adolescencia se considera referido al período de los
seres humanos entre su
pubertad, y la etapa cuando ya están en
condiciones de reproducirse y avanzan hacia su
condición de adulto social según la siguiente
descripción:
"La
adolescencia es un fenómeno biológico, cultural
y social, por lo tanto sus límites no se asocian
solamente a características físicas".
Pero esta
afirmación, universalmente aceptada y utilizada
en diversos trabajos de investigación sin que se
determine autoría específica pero que sintetiza,
en alguna forma, los que se entendería como
adolescencia ¿no estará contraviniendo la
naturaleza propia del ser humano?
Hoy, al Igual como ocurría
hace miles de años, en la
denominada adolescencia los seres humanos ya tienen plenamente activos los mecanismos para la reproducción. Esta es una condición
genética ancestral que predispone al individuo para cumplir con el mandato natural de conservar
su especie, una especie que, por su condición
primitiva, en sus orígenes no superaba los 25 o
menos años de vida como promedio.
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Genoma y deseo sexual
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Por tanto si como señala A.
Fischer, el deseo sexual está incorporado en
nuestro genoma y fue seleccionado porque es un
instinto destinado a evitar desaparecer como
especie del reino animal, me resulta válido
hacer la siguiente afirmación:
Al
extenderse la esperanza de vida el predominio
humano se ha asegurado, pero los mecanismos de
la sexualidad se conservan intactos en los
individuos como si la especie estuviese aún en
riesgo.
Lo que encierra la anterior afirmación si bien
resulta a todas luces evidente, es un factor
que no se ha tenido en consideración al momento
de tratar los temas vinculados a la juventud,
particularmente aquellos derivados de la
sexualidad, y tal desconsideración conlleva
apreciaciones distorsionadas y, en consecuencia,
formas de enfrentarlos - principalmente
políticas públicas - no adecuadas que se
estrellan contra la configuración natural de los
individuos.
Diversas
agencias mundiales miden la
esperanza de vida al nacer, generando
diversos
mapas que la grafican. La Agencia Central
de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA World
Factbook, 2009) muestra que de
224 naciones y territorios, en primer lugar
se encuentra con mayor esperanza de vida
Macao, con un índice de 84,3 años y en el
último, con la menor esperanza, está
Angola, con 38,2 años.
Comparativamente, los antecedentes disponibles
señalan que el promedio de esperanza de vida en
la Grecia Clásica era de 28 años, el de
Norteamérica Precolombina entre 25 y 30 y el de
inicios del siglo pasado, 30 a 45 años.
Por tanto, y
siguiendo el pensamiento de A. Fischer, si los
mecanismos genéticos de la sexualidad en el ser
humano se encuentran intactos, no modificados,
el período categorizado biológicamente como
adolescencia, 9/10 a 17/18 años, correspondería
a la edad plena promedio de 15 años en que la
especie busca instintivamente su conservación,
es decir a mitad de su vida.
Pero al prolongarse la vida humana, la edad
genética de 15 años pasa a situarse en el
primer quinto de la que bien podría definirse
como existencia social de un individuo,
generándose el conflicto entre los naturales
instintos del joven y los frenos culturales que
le imponen los adultos "sobrevivientes" o que
superaron la edad límite de 30 años.
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Extensión de la vida
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Se tienen, entonces, como realidad que
al ampliarse el horizonte de vida humano por sobre los
80 años (en las naciones desarrolladas), la sociedad moderna en vez de entregar una educación apropiada sobre la sexualidad y el amor, para que cada adolescente enfrente y administre más responsablemente la etapa que vive, optó por la
coerción bajo diversas formas, en un equívoco esfuerzo para tratar de inhibir en ellos el impulso vital de procrearse.
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La contracepción
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Pero como el instinto de la sexualidad no puede detenerse ni en los adolescentes ni en los adultos, la ciencia médica buscó el recurso de bloquear sus consecuencias - la procreación - a partir de la contracepción en sus diversas formas, un paso que cada vez adquiere mayor consistencia en las sociedades occidentales.
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Responsabilidad materno-paterna
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Es necesario reconocer que aunque el mandato de la naturaleza de procrearse está en la genética de cada
joven, la complejidad de la vida moderna
consecuencia
de la extensión de la vida humana
obliga a asumir con
plena responsabilidad la función paterno-materna, cualquiera sea la sociedad en que se viva en el mundo,
constituyendo una obligación de los estados y sus
autoridades informar, orientar y guiar a los adolescentes desde su infancia, a
enfrentar la para ellos difícil etapa de ser mujeres
u hombres en condición de ejercer el acto de
procrear y convertirse en madres o padres.
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Ejercicios preparatorios
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Por eso es que el conjunto de circunstancias genéticas, sociológicas e históricas, han convertido
las relaciones de pareja de los adolescentes,
una institución no reconocida en las actuales
sociedades nacionales, en ejercicios preparatorios para enfrentar una futura relación/compromiso de pareja
formal adulta.
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Adultos responsables
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El supuesto teórico es que
el o la joven,
debe entender que a fin de cumplir la orden natural de procrearse, inserta en su genoma,
tiene que llegar a la edad de adulto(a)
con los instrumentos sociales (formación
personal y habilidades laborales para alcanzar
la satisfacción de sus necesidades económicas y
materiales) suficientes como para asumir de
manera responsable su tarea de madre o padre.
Y aquí aparece el concepto adulto(a) cuya
definición idiomática (Real Academia Española -
Diccionario de la Lengua Española - 22a.
Edición) es aquel que ha "Llegado
a su mayor crecimiento o desarrollo.
Persona adulta. Animal
adulto".
Sin embargo, como señala una ficha académica
sobre
Andragogía de la
Universidad Autónoma de México:
"En el presente no ha
existido acuerdo entre todos los estudiosos del
tema para definir al adulto y asignarles las
edades correspondientes a sus diferentes etapas
vitales".
En este contexto irrumpe el
Dr. Miguel Ángel
Núñez, académico de la Facultad de Teología,
Universidad Linda Vista, Chiapas, México. En un
artículo publicado en internet (17/03/2010) “Adolescencia,
historia del mito”, afirma que la
adolescencia como concepto “…es, en muchos
sentidos, un invento de la modernidad que creó
un proceso de transición donde antes no había
nada más que niñez, juventud y edad adulta”.
Y agrega, que “En
los primeros años del siglo pasado, la
adolescencia era considerada un breve tiempo
entre la niñez y las responsabilidades de la
vida adulta. La mayoría de los jóvenes no
accedían a la educación superior, sino que a
temprana edad ingresaban al mundo laboral”.
Con cierta timidez, la enciclopedia virtual
Wikipedia aventura para el concepto adulto una
definición genérica derivada de la biología : "El
término hace referencia a un organismo a partir
de la edad que alcanza la capacidad de
reproducirse".
No habiendo acuerdo en definir cuando un (una)
joven pasa a ser adulto (a) es menester
enfocar el tema conforme la realidad en la
primera década del siglo XXI que no es
radicalmente diferente de la vivida en las
últimas décadas del siglo XX, es decir, hacer
ver a a los jóvenes la responsabilidad que
implica la sexualidad.
Pero el cómo debe hacerse entender tal
responsabilidad, el cuando debe hacerse y el
quién debe hacerlo, definitivamente son
elementos no resueltos ni a través de los sistema de
educación ni por la vía de la preparación de los
padres. Tampoco es materia que preocupe mayormente a
las Secretaría de Educación ni menos a las
correspondientes comisiones o comités de los
Parlamentos.
Finalmente, padres y madres, ya entrada
la primera década del actual milenio simplemente no
saben qué hacer ante el desafío de enseñar a sus
hijos o hijas lo que nadie les enseñó a ellos y
ellas. El único paso que tímidamente dan algunos es sugerir el
uso de preservativo.
En medio
de esta falta de respuestas de las sociedades
y de padres y madres al desafío de la sexualidad de
sus hijos adolescentes, un verdadero bombardeo
publicitario/comercial e informativo de farándula o
de entretenimiento, se ha apoderado de los medios de
comunicación que, apelando con desenfado a conceptos
de eroticidad y exaltación de la voluptuosidad
femenina o masculina, busca provocar atención en
nuevos productos y modas o aumentar los rating de
sintonía o de venta, sumándose, además, la
pornografía expuesta en cientos de sitios web de
libre acceso.
Si bien el blanco principal de esa eroticidad
mediática son los adultos jóvenes y adultos
con recursos económicos, los adolescentes, por
lo general sin mayor poder adquisitivo, terminan
también envueltos en esta vorágine que compromete la
estabilidad de su comportamiento emocional y sexual.
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La procreación
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Sólo los adultos que logran entender lo que es
y significa la procreación de la especie humana, particularmente quienes ejercen los roles de padres, profesores o guías escolares,
están capacitados para entender, en alguna forma, las relaciones de pareja en la adolescencia y
el comportamiento sexual implícito en las mismas
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Choque de rasgos
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La condición de "responsabilidad sexual" exigida a los jóvenes se sitúa en el contexto de los rasgos de carácter cultural del ser humano y se convierte en un código de conducta que provoca en los adolescentes desorientación porque choca con sus rasgos de carácter biológico.
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El si natural y el no social
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Ocurre, entonces, que mientras su entorno cultural (la sociedad donde vive) le dice a un joven que no debe tener relaciones sexuales con su pareja adolescente, ese mismo adolescente y su pareja sienten, en algún momento, el mandato natural de procrearse, expresado en estados progresivos de mutua excitación sexual que pueden ser incontenibles.
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Tema de preocupación
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La
sexualidad adolescente vinculada a los sentimientos
de amor que nacen en este período de la vida humana debe
ser preocupación de todos los líderes de
organizaciones internacionales y de las naciones, de los investigadores
de diversas disciplinas y de las autoridades
educacionales, entre otros actores, porque ya es un hecho comprobado que la adolescencia (particularmente en las niñas) se está adelantando en las naciones desarrolladas o en aquellas que están en vías de convertirse en tales, como consecuencia de alteraciones hormonales
generadas por cambios en su dieta o por alteraciones
en los alimentos. Tal situación
traerá como consecuencia, inevitablemente, una mayor cantidad de adolescentes convertidas en madres solteras
y padres en la misma condición, con el consiguiente impacto social.
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Manuel Fuentes Wendling. Es periodista, escritor e
investigador social. Ha escrito 16 libros sobre
historia, investigación política, arte y orientación
personal, incluyendo
"Amor en la Adolescencia".
Este ensayo sobre la amistad, el amor y la sexualidad, escrito en 2002 y revisado en enero
de 2010, es, además de una perspectiva para mejor
entender a los jóvenes, una contribución a la Teoría Evolucionaria o
Síntesis Evolutiva Moderna, particularmente en lo
que se refiere a la adolescencia.
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