A m o r   e n   I n t e r n e t

Manuel Fuentes Wendling

   Este ensayo sobre el fenómeno mundial de los vínculos  sentimentales y/o de amor, reales o engañosos, que se pueden alcanzar a través de Internet, lo escribí para este Portal el año 2002.

   Fue la consecuencia directa de las experiencias que me fueron narradas directamente, durante los dos años anteriores, por adolescentes de diversas naciones del planeta: ellos y ellas ya en 2002 tenían idilios virtuales o creían tenerlos. Diría que la inmensa mayoría de los padres no imaginaban qué hacían sus hijos o hijas tanto tiempo frente a una pantalla de computador, porque no alcanzaban a imaginar la fuerza y potencia de la red virtual Internet.

   Ya iniciada la segunda década de este milenio, muchos padres siguen ignorando lo que hacen en Internet sus hijos o hijas menores de edad,  como ha quedado en evidencia luego de comprobarse delitos cometidos en diversas naciones por integrantes de redes mundiales que explotan la pornografía, la prostitución infantil y juvenil y la paidofilia ( término conforme lo señala la Real Academia Española y no pedofilia, como se usa equivocadamente).

   Las narraciones de aquellos y aquellas adolescentes que antes del 2002 tenían acceso a la red mundial y a este Portal, eran increíbles. Sus preguntas lo eran aún más. Aquellas relevantes y universales, especialmente de naciones de habla española e inglesa,  están resumidas en este mismo Portal en "Preguntaron ellos y ellas" .

   ¿Qué me impulsó a escribir este texto? Había, a mi juicio, riesgos en este nuevo tipo de relaciones. También beneficios. Y era necesario dejarlos en evidencia.

   El fenómeno de comunicación masiva global con implicancias directas en los sentimientos humanos, fue inicialmente impulsado, a fines del pasado milenio, por una generación de adolescentes que dominaron con intuición e increíble habilidad y rapidez las Tecnologías de la Información. En particular Internet. Lo hicieron -- y lo siguen haciendo -- mucho antes que sus padres.

   Mientras la mayoría de los adultos con  responsabilidades ejecutivas y/o administrativas y con acceso a Internet entre los años 1997 y 2002 intercambiaban información, antecedentes, datos científicos, comerciales y/o financieros o escribían cartas electrónicas a sus familiares y/o amigos, los y las adolescentes -- y muy pronto los adultos -- dedicaban horas a charlas o chateos ( del inglés chat) en vivo entre sus pares locales, nacionales o internacionales, gracias a la oferta de espacios para tal fin ofrecidos en los portales/buscadores de entonces, o aquellos creados por los diarios pioneros en versión digital. Pronto se ampliaría el fenómeno a algunos adultos y también a los primeros delincuentes y estafadores (la "Estafa Nigeriana", de oferta, principalmente a pequeños empresarios, de un 10 por ciento de varios millones de dólares depositados en una área administrativa no contabilizada del Banco Central de Nigeria, evolucionó recién entre el 2002 y el 2003 del simple fax masivo a una versión multiplicada en Internet, que al 2010 no sólo proviene del país citado, sino de otras naciones de África).

   Este ensayo, al que no se le han introducido más modificaciones que esta explicación y notas al pié de algunos textos, analiza los fundamentos -- inalterables hasta ahora -- que contribuyen a la existencia del denominado "Ciber Amor", un fenómeno vigente y globalizado -- particularmente entre los y las adolescentes --,  al cual han contribuido en la segunda mitad de la década de los años 2000 las mayores posibilidades de acceso a la Web y sus rapidez, el aumento de las capacidades de los procesadores y la masificación de la telefonía móvil con  incremento de sus velocidades de transmisión de datos, que incluyen el chateo, la transmisión de música, fotografías e imágenes y  videos, y el acceso a sitios web.

 


Índice
Introducción
 
   Con este texto se respondió a una cantidad cercana a los 1.300 correos electrónicos que llegaron durante el período 2001-2002 a www.pololeos.com, la versión en español técnicamente más simple de este Portal, preguntando por el tema del ciberamor.

   En cada caso se elaboró una respuesta particular por tratarse de individualidades con matices diferentes. Sobre la base de tales respuestas específicas, y considerando la naturaleza de las preguntas, se construyó el análisis que se incluye a continuación.
Fenómeno mundial
 
   El denominado ciberamor es un fenómeno que viven diariamente millones de cibernautas. Se inicia con el conocimiento de identidades y direcciones electrónicas en Internet, continúa con el intercambio de ideas y evoluciona a la construcción de un compromiso que las partes involucradas sienten como un verdadero sentimiento de AMOR DE PAREJA.

   Hablo de AMOR DE PAREJA para diferenciarlo de otras categorías de sentimientos que pueden surgir a partir de la red Internet y que no son objeto de estas observaciones, y sin hacer distinción de género bajo la hipótesis de que en una relación virtual cualquiera de las partes puede simular pertenecer al mismo género o al opuesto.

   Entre los adultos actuales, aún no del todo incorporados a la tecnología comunicacional de Internet, este fenómeno planetario es conocido pero sólo practicado por quienes tienen el tiempo para hacerlo o sienten la necesidad de hacerlo.

   Pero entre los y las adolescentes – incluidos aquellos y aquellas de naciones menos avanzadas - es un hecho rutinario, porque la red se ha convertido en su medio de comunicación preferido.

   Los y las jóvenes utilizan los computadores de sus hogares, los de sus colegios o universidades, los del trabajo (en el caso de los que trabajan solamente o de aquellos que estudian y trabajan) o los de uso público, en los denominados "ciber café" o sitios de charla, que han proliferado en todas las naciones y que ofrecen bajos precios por hora de conexión.

  En este trabajo la atención se centra en el fenómeno juvenil. Por extensión, algunos conceptos pueden servir a los adultos.
 
¿Qué es el ciberamor?
 

   Se entiende como ciberamor a la relación sentimental de pareja que nace entre dos personas separadas por miles de kilómetros (o millas) de distancia.

   El ciberamor es un fenómeno nuevo que se expande masivamente como consecuencia paradojal, quizás, de la incomunicación con quienes nos rodean en nuestra cercanía.

   De éste fenómeno comunicacional hay más opiniones que investigaciones.

   Las primeras son producto de la observación de cómo el fenómeno se ha convertido en una realidad, principalmente, entre los y las adolescentes.

   Las segundas son escasas. El tema pareciera no representar, hasta ahora, un foco de interés sociológico.

   El mayor interés es comercial y está reflejado en los grandes portales de búsqueda en Internet, o aquellos que representan el soporte electrónico de medios de comunicación físicos, o que son medios de comunicación solamente electrónicos. Estos fomentan los encuentros sentimentales de pareja usando la red. Para eso han creado secciones especiales (chat o comunidades). Es una buena y efectiva forma de aumentar las "visitas electrónicas" que sirven para atraer avisadores.

 
Factores que favorecen una relación
 
   Pienso que las relaciones afectivas de pareja que nacen por contactos en la Web y que pueden interpretarse por los comprometidos como vínculos de amor, se ven favorecidas o se sustentan, principalmente, en la conjugación de cuatro factores:
 
1. El albedrío
 
   Esta es la facultad que tiene cada persona para actuar por reflexión y elección y decidir en un sentido o en otro.

   El albedrío es el que, a mi juicio, prevalece en todo este tipo de relaciones, particularmente en las de los y las adolescentes

   La libertad plena de abrir y cerrar por simple voluntad una comunicación; de establecer relaciones sin límite alguno; de hablar y decir lo que se piense; de crear imágenes o desatar la fantasía en todos sus ámbitos; de ocultar situaciones, crear otras, fingir, falsear o mentir sobre lo que se es o lo que se quiere o se desea, son, entre muchas otras, posibilidades de expresión inexistentes para los humanos antes de la existencia de la red Internet.
 
2. La intimidad
 
   Para los y las jóvenes, hasta ahora, es irrelevante - como lo sigue siendo para los adultos - que sus conversaciones sean interceptadas por los sistemas electrónicos de seguridad activados por agencias gubernamentales de naciones desarrolladas, como está ocurriendo desde hace años. O que sus preferencias expresadas en datos exigidos para inscripciones o conversaciones en chat, o en textos o conversaciones expresados en blogs o comunidades virtuales, sean recolectados de manera automática por esas mismas agencias para fines de defensa de los intereses de sus países y, también, por empresas privadas cuyo negocio es construir los parámetros de tendencias mundiales que luego sirven para definir estilos de vida, corregir productos presentes en el mercado o crear y/o diseñar nuevos para satisfacer necesidades o crearlas, entre otros miles de propósitos donde incluso están el político y militar.

   Pero se desconoce si a los y las jóvenes no les interesa que sus datos sean recolectados y sus expresiones interceptadas, porque no tienen información sobre el particular o, simplemente, porque en su desenfado les da lo mismo que se haga o no.

   La intimidad, que la mayoría de los cibernautas aun cree que existe en la red Internet, potencia el libre albedrío, porque a la voluntad de decir o expresar lo que se piense en el momento que se elija, se suma la creencia que tales acciones se realiza en el "secreto electrónico" de una relación bipersonal a distancia, por escrito, o por voz, o por escrito, voz e imagen.
 
3. La "instantaneidad diferida"
 
   La "instantaneidad diferida" es un concepto que he creado y lo defino como:
 
    "La capacidad tecnológica que posee un instrumento de comunicación para permitir un diálogo fluido, anónimo, carente de compromisos y a distancia, entre una o más personas, y que es posible interrumpir a voluntad por una o alguna de las partes que intervienen en él, por un tiempo específico o indefinidamente".

   La instantaneidad diferida, da la opción de suspender, cortar o simplemente evadir o evitar todo tipo de compromiso a cada parte comprometida en cualquier tipo de relación virtual en Internet, lo que podría interpretarse como un factor beneficioso para valorar la sinceridad de esa relación y también como reafirmación idílica de amar por lo que dice o expresa otra persona, o sea por sus ideas o calidades valóricas, más que por su apariencia o condición física. Pero también conlleva una paradoja: permite ocultar las peores intenciones.

   Porque ¿cuánto de cierto, de real o de válido hay en una relación que nace entre dos personas al amparo de la red Internet si, como ocurre la mayoría de las veces, las partes ocultan entre si sus identidades, su edad, su imagen, su real género y el país donde viven?

   ¿Quién puede garantizar en Internet que su interlocutor( a) es lo que dice que es, si hasta las fotografías que envíe pueden ser trucadas o corresponder a otra persona?
 
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   Nota 1 : Desde la primera edición de este texto, el año 2002, se han configurado varios delitos vinculados al "ciberamor", entre ellos el ACOSO ELECTRÓNICO y la PAIDOFILIA, termino este último que define a la "atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes" y que ha obligado a revisar las legislaciones sobre Internet y fortalecer las unidades policiales que combaten el denominado CIBERCRIMEN.
 
4. La incorporeidad
 
   La libertad plena, en un escenario íntimo también libremente elegido, y bajo un sistema de instantaneidad diferida alcanza mayor plenitud con la incorporeidad, el cuarto soporte del ciberamor.

   Muy pocos de los que mantienen una relación afectiva por la red Internet se expresarían como lo hacen frente a la pantalla del computador si estuviesen de cuerpo presente ante la que consideran su "pareja electrónica".

   De hecho, la mayoría de los cibernautas, como se ha indicado, ocultan sus identidades con pseudónimos o supuestos nombres (NICkNAME), y una parte importante de las parejas del ciberespacio han optado por no conocer sus verdaderas identidades, constituyéndose tal condición de anonimato en una variable de preconocimiento que sirve tanto para la sinceridad como para el engaño.
 
Amor virtual
 

   La pregunta subyacente es, sin embargo, si realmente puede construirse amor de pareja a distancia y de existir éste qué sentido tiene y cuáles son los obstáculos para su final materialización que, en la condición humana, debería expresarse en un encuentro físico de las partes involucradas.

   Es innegable que se puede conocer gente fascinante por la Internet y comprometerse progresivamente en un plano de sentimientos. Pero que de esa afectividad virtual se progrese a amor de pareja, sólo es una ilusión porque falta el conocimiento corpóreo de las personas y su mutua aceptación.

   Ni las palabras, ni las imágenes transmitidas por Internet pueden proporcionar una REAL DIMENSIÓN de los sentimientos de las personas.

   Hay un margen muy amplio para encubrir propósitos, ideas y pensamientos. Como también hay un amplio espacio para la sinceridad, que lleva incluso a libertinajes que en otros medios o soportes comunicacionales serían absolutamente intolerables y, en la totalidad, censurables.

   Así, desde donde se observe el fenómeno del amor de pareja por Internet, se llega a una primera conclusión: sigue siendo condición ineludible en los seres humanos la presencia física para que un afecto o sentimiento evolucione a la condición de amor de pareja real.

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  Nota 2: Cuando se escribió la primera versión de este texto se anunciaba al mundo que pronto estarían en oferta vestimentas con sensores para estimular diversas partes del cuerpo de los cibernautas. Un avance notable en la tecnología que, independiente del inicial propósito de contribuir a vivir nuevas experiencias virtuales entre los usuarios de la red mundial, podría tener, potencialmente, aplicaciones en la medicina psiquiátrica y la psicología. Pero, como muchas cosas en Internet, puede transformarse, también, en un arma de doble filo al instrumentalizarse como un recurso adicional para quienes explotan la pornografía.

   Aunque se crearon prototipos de "trajes eróticos", (el primero se exhibió en público por primera vez en junio de 2005 en una Exposición Mundial en Japón) similares a los de astronauta, con sensores distribuidos en diversos puntos del cuerpo, su alto costo ha impedido la masificación, inhibiendo a los potenciales financistas y a los productores. Fue el caso del Sex Suit retirado del mercado por falta de interés de los potenciales compradores, como se informó en diciembre de 2008. Se trataba de un traje de neopreno negro, con versiones para ambos sexos, equipado con 36 sensores distribuidos por su interior.

 

Amor y sexualidad
 
   En este mismo Portal, en un texto titulado "Amor y sexualidad", planteo algunos puntos de vista que me permito reproducir a continuación. Ellos resultan apropiados para el tema del ciberamor.

   Señalo que el amor de pareja, independiente de la libre idealización que cada persona pueda darle desde su propia perspectiva cultural o en el marco de la sociedad donde se desenvuelve, tiene su base y fundamento en una conjunción e interacción bioquímica entre dos personas.

   Esa conjunción bioquímica se adentra en lo más profundo de la estructura genética de la especie humana y constituye la herramienta con la que ésta busca mantener su supremacía respecto de las demás especies.
 
 Amor: un mecanismo auxiliar
 
   El amor en la pareja humana, por tanto, aparece como un mecanismo preestablecido auxiliar del instinto sexual. Está inserto en la genética humana. Por eso es trascendente y, la mayoría de las veces, está por sobre la razón.

   El amor de pareja al ser un mecanismo auxiliar del instinto sexual, actúa para contribuir a la relación (selección natural) entre los seres humanos de genero diferente. Sólo en casos de alteraciones en los cromosomas sexuales y como consecuencia de los trastornos y desorientación que éstos provocan, puede surgir una expresión de amor entre individuos que, físicamente, parecen como del mismo género.

   Tras el amor de pareja está el instinto sexual y una lógica evolucionaria que hizo la selección de tal deseo, y que en la práctica se expresa inicialmente por un mutuo reconocimiento, percepción, evaluación y aceptación personal. Sigue con un proceso de intercambio de códigos extraverbales (movimientos y gestos), sonidos y, desde que el ser humano aprendió a hablar, verbales (expresiones de voz). Se extiende en un etapa de intercambio de experiencias y búsqueda de afinidades, y culmina en la exploración y estimulación físicas y el descubrimiento de la sexualidad compartida.

   El ser humano, por tanto, ha sido dotado con el amor como un instrumento que contribuye en el complejo sistema de la sexualidad en virtud del cual la especie humana se conserva, desarrolla y evoluciona.

   Por tanto, las relaciones afectivas interpretadas como "amor" por Internet, en general, al carecer de ese vital intercambio bioquímico personal que demanda la naturaleza humana, solamente pueden considerarse en la categoría de simples exploración de sentimientos.
 
¿Se debe aceptar el ciberamor en los y las adolescentes?
 
   Sin embargo, en el caso de los y las adolescentes si puede entenderse y aceptarse el ciberamor como un "juego de virtualidad afectiva" donde un o una joven puede ejecutar pasos simulando una relación de pareja adolescente, revertirlos, avanzar, ceder y combinar diversas expresiones de su personalidad con alguien que también juega con él o ella, que habla un mismo lenguaje, que estimula sus sentidos y se entretiene en charlas.

   En tanto las relaciones de pareja en la adolescencia no son reconocidas en las sociedades actuales ni se le otorga legitimidad al amor que pueda existir entre dos adolescentes, las relaciones de pareja virtual pasan a constituir sólo una nueva forma de vincularse sin que ello pueda ser criticado.

   Así, los y las adolescentes han creado en la Internet un escenario virtual y donde, sin compromisos y a veces amparados en el anonimato, crean modelos de situaciones que les serán útiles como ejercicio para enfrentar una relación de pareja adolescente real. Les favorecen en tal propósito el albedrío, la intimidad, la instantaneidad diferida y la incorporeidad.

   Sin embargo, los y las jóvenes no tienen que confundir el amor de pareja adolescente con el sentimiento de afecto por alguien. Por eso no deben sufrir, ni angustiarse, ni distraerse, al tomar conciencia que casi es imposible encontrarse personalmente con quien vive a 2 mil o 10 kilómetros (o millas) de distancia, a no ser que intervengan circunstancias muy extraordinarias.

   Deben comprender, además, que la principal barrera para que una relación afectiva por Internet culmine en amor de pareja es obvia: la distancia entre los comprometidos.

   Se entiende, para estos comentarios, que el ciberamor se expresa entre personas separadas por miles de kilómetros o millas.

   Es diferente cuando se crea una relación de sentimientos entre dos jóvenes que están en un mismo país y a una distancia prudente. Estos sí tienen oportunidad de llegar a conocerse, lo que no garantiza que sea la base para iniciar y establecer una relación de pareja adolescente.

   En las grandes distancias el costo total de un viaje es una barrera solamente superable por algunos adultos.

   El aspecto económico se agudiza en el caso de los y las adolescentes, por que no tienen independencia personal (legalmente son menores de edad en la mayoría de los casos) ni económica. Y resulta muy improbable que un padre o una madre autorice y financie los gastos a una hija o hijo para que viaje al extranjero a conocer a alguien con quien estableció vínculos a través de la red Internet.

   Una de las primeras estadísticas de una encuesta realizada en los Estados Unidos dejó en evidencia que es inferior a un 5 por ciento la consolidación final de relaciones de pareja de adultos cuyos vínculos se iniciaron por Internet, y menos de un 1 por ciento las que terminaron en compromiso matrimonial luego de conocerse personalmente.
 
Puede ser beneficioso
 
   Pienso que, a diferencia de lo que pueda ocurrir a los adultos, entre los  y las adolescentes PUEDEN CREARSE a partir de Internet vínculos afectivos que si no conduce a cuadros de ansiedad, angustia o depresión, debe ser aceptados como un fenómeno propio del nivel de avance tecnológico-comunicacional del mundo.

   Consecuente con lo anterior, creo que es posible, y hasta beneficioso, que se construyan RELACIONES VIRTUALES DE PAREJA ADOLESCENTE a través de Internet, entendiendo a éstas como una vinculación que puede servir de preparación y conocimiento de lo que es una relación de pareja real, personal y directa.

   Con la incorporación de voz e imagen a los computadores,  ya existe en Internet una SEXUALIDAD VIRTUAL ENTRE ADOLESCENTES (que también practican los adultos).

   Se trata de una "intimidad electrónica" donde las partes involucradas realizan sesiones de masturbación compartida.

   El fenómeno del ciberamor en el contexto de lo que aquí se ha analizado es ya una realidad en la red Internet y un fenómeno que no puede detenerse. El único camino que queda a los adultos es conducir a los y las adolescentes y aconsejarles.
 

 

Manuel Fuentes Wendling. Es periodista, escritor e investigador social. Ha escrito 15 libros sobre historia, investigación política, arte y orientación personal, incluyendo "Amor en la Adolescencia". Este ensayo, escrito en 2002 y revisado en enero de 2010, se adelantó varios años al análisis de un fenómeno que sólo sería plenamente reconocido como una realidad en los años siguientes.

 

 

Amor y Preguntas

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